Lo incómodo puede construir, lo tóxico suele drenar.
Vivimos en una época donde todo lo que incomoda corre el riesgo de ser etiquetado como “tóxico”. Pero la vida, las relaciones y la convivencia no siempre son cómodas, y eso no las hace dañinas.
Al mismo tiempo, existen dinámicas que parecen normales, incluso tranquilas, y que sí desgastan, pero lo hacen en silencio. Aprender a distinguir una cosa de la otra es una forma profunda de bienestar.

Lo incómodo también forma parte de crecer
Hay conversaciones que tensan, límites que incomodan, silencios que pesan, y aun así, son necesarios.
Lo incómodo:
- Puede invitar a reflexionar
- Puede movernos de lugar
- Puede ayudarnos a crecer
No todo lo que nos confronta es negativo, a veces, simplemente nos saca de la zona conocida.
Lo tóxico no siempre grita
No siempre hay gritos, control o conflictos evidentes. A veces, lo tóxico:
- Se siente como cansancio constante
- Aparece como culpa sin motivo
- Se disfraza de “así soy yo”
- Vive en la invalidez emocional
- Se normaliza con frases como “no exageres” o “siempre haces drama”
No duele de golpe, drena poco a poco.

La diferencia está en cómo te deja
Una buena pregunta no es ¿esto me incomoda? sino:
- ¿Me siento escuchada?
- ¿Puedo ser yo sin miedo?
- ¿Después de convivir, me siento en paz o agotada?
- ¿Hay espacio para el diálogo o solo para aguantar?
Lo incómodo puede pasar, lo tóxico permanece y desgasta.
Bienestar también es discernir
Buscar equilibrio no es evitar todo lo que incomoda, es aprender a no quedarte donde te apagas. No todo se va, no todo se queda y no todo es blanco o negro. El verdadero bienestar es habitar relaciones y espacios donde puedas respirar, incluso cuando haya conversaciones difíciles.
“No hay toma de conciencia sin dolor.”
Carl Jung
Evitar toda incomodidad no es bienestar, es evasión con buena reputación.
Aquí lo que siempre debes recordar:
No tomes decisiones en medio del cansancio.
Cuando estás agotad@, todo parece más tóxico. Descansa primero, decide después.
Observa patrones, no momentos.
Un día incómodo no define una relación, un desgaste constante, sí dice mucho.
Lo que no puedes hablar, termina pesando.
Si no hay espacio para nombrar lo que sientes, el cuerpo lo va a expresar de otra forma.
No todo se arregla, pero todo se puede observar.
Forzar armonía también es una forma de desgaste.
Bienestar no es evitar el conflicto, es sentirte segur@ en él.
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