Movilidad segura: el desafío que compartimos todos

Cada 22 de septiembre se conmemora el Día Mundial Sin Automóvil, una iniciativa que invita a reflexionar sobre la manera en que nos desplazamos y cómo los espacios urbanos podrían transformarse aunque fuera por un día, las calles estuvieran pensadas principalmente para las personas y no para los vehículos.

En distintas ciudades del mundo, esta fecha se aprovecha para cerrar temporalmente algunas vialidades y convertirlas en espacios para caminar, andar en bicicleta, convivir o realizar actividades recreativas. Más que una invitación a dejar el automóvil en casa, es una oportunidad para cuestionarnos cómo queremos vivir nuestras ciudades.

Durante décadas, el automóvil ha sido símbolo de libertad y progreso. Nos permite recorrer grandes distancias, acceder a oportunidades de trabajo, educación y entretenimiento, además de conectar comunidades enteras. Sin embargo, la movilidad también tiene un costo que muchas veces pasa desapercibido.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), alrededor de 1.16 millones de personas pierden la vida cada año en el mundo a causa de colisiones de tránsito. Además, más de la mitad de las víctimas mortales son peatones, ciclistas y motociclistas, es decir, los usuarios más vulnerables de las vías.

Otro dato que invita a la reflexión es que los siniestros viales representan actualmente la principal causa de muerte entre niños y jóvenes de 5 a 29 años. Estas cifras nos recuerdan que la seguridad vial es un tema que nos involucra a todos.

Por ello, la conversación no debería centrarse únicamente en si usamos o no un automóvil. La verdadera pregunta es cómo podemos construir ciudades más seguras, eficientes y humanas, donde todas las personas puedan desplazarse con menor riesgo y mayor calidad de vida.

La OMS también destaca que el uso correcto del cinturón de seguridad puede reducir hasta en un 50% el riesgo de muerte entre los ocupantes de un vehículo, mientras que el uso adecuado del casco puede disminuir significativamente el riesgo de fallecimiento en una colisión de motocicleta o bicicleta.

Quizá el Día Mundial Sin Automóvil no se trata solamente de dejar el carro estacionado durante unas horas. Se trata de detenernos a pensar qué tipo de ciudad queremos construir y cuánto valoramos una vida que puede cambiar en cuestión de segundos.

Porque detrás de cada automóvil hay una persona. Y alrededor de cada automóvil también.

 

Por Monserrat Fernández

 

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